Hallazgo en una mina de sílex en República Checa: hace 6.000 años enterraron a dos posibles hermanas con un bebé y un perro


Un equipo de arqueólogos que investigaba una antigua mina prehistórica en Krumlov, al sur de Moravia, en la actual República Checa, realizó en junio de 2025 un hallazgo que sorprendió a la comunidad científica. Dentro de uno de los pozos de extracción de sílex aparecieron los restos de dos mujeres, un recién nacido y un pequeño perro enterrados hace más de 6.000 años.

Las excavaciones sistemáticas en esta zona de Krumlov comenzaron en la década de 1990 y permitieron identificar cientos de pozos utilizados para extraer este material. Los análisis revelaron que la explotación del lugar se extendió durante miles de años, desde el Mesolítico hasta la Edad del Hierro, lo que confirma la importancia de la región para las comunidades prehistóricas.

Entre todos los pozos hallados, uno en particular llamó la atención de los investigadores. Dentro del pozo número 4 aparecieron los esqueletos de dos mujeres, junto a los restos de un recién nacido colocado sobre el pecho de una de ellas. A su lado también se hallaron los huesos de un pequeño perro. Todos habían sido enterrados allí hace más de 6.000 años.

El descubrimiento fue analizado en un estudio publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, donde los investigadores intentaron reconstruir qué pudo haber ocurrido en ese lugar.

Según los especialistas, las dos mujeres podrían haber sido hermanas, ya que algunos análisis sugieren una posible relación genética. Sin embargo, las circunstancias de su entierro siguen siendo objeto de debate entre los arqueólogos.

Una de las hipótesis plantea que el depósito de los cuerpos en el interior de la mina podría estar relacionado con rituales vinculados a la actividad minera, quizá destinados a asegurar el éxito de la explotación del sílex.

Otras teorías sugieren escenarios más duros, como la posibilidad de que las mujeres hayan sido trabajadoras forzosas o incluso víctimas de algún tipo de sacrificio humano, una práctica documentada en algunas culturas prehistóricas.

Los análisis antropológicos revelaron que ambas mujeres tenían entre 30 y 40 años al momento de morir. Su estatura era relativamente baja, de apenas 1,48 y 1,46 metros, algo que podría estar relacionado con las dificultades nutricionales que enfrentaron durante la infancia.

El desgaste de las vértebras, las fracturas mal curadas y otras lesiones sugieren que ambas realizaron trabajos físicamente muy exigentes, probablemente vinculados a la extracción de sílex en las minas.

Una de las mujeres presentaba una fractura mal soldada en el codo, lo que indica que habría seguido trabajando incluso con esa lesión. Sus columnas vertebrales mostraban señales de artrosis y hernias discales, posiblemente por pasar largos períodos encorvadas durante el trabajo.

Uno de los aspectos más intrigantes del hallazgo es el recién nacido encontrado junto a las mujeres. Los análisis genéticos demostraron que el niño no era hijo de ninguna de ellas, lo que añade un nuevo enigma a la historia.

Los arqueólogos no descartan que el bebé haya muerto en el mismo período y que su presencia en el pozo forme parte del mismo contexto ritual o social que rodeó el entierro de las mujeres.

Para intentar reconstruir su apariencia, los especialistas utilizaron técnicas de antropología forense a partir de los cráneos hallados. Gracias a estos métodos, pudieron crear bustos realistas que hoy se exhiben en el Museo Moravo de Brno, en la República Checa.

Fuente: www.clarin.com

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